García Tato: “El origen de algunas minas de pizarra está en las minas de Wolfram”

20 noviembre, 2016
García Tato: “El origen de algunas minas de pizarra está en las minas de Wolfram”
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Hablar de Valdeorras es hablar de piedra, de pizarra, de minería, de esa dureza que se impregna en el carácter de sus pobladores debido a la cicatriz de obtener de las entrañas de la tierra el material que te ha de dar de comer.

Una de las principales empresas ourensanas y casi gallegas es la pizarra y es que la comarca de Valdeorras siempre ha estado ligada a la extracción, siendo incluso parte de la historia, no solo de España sino de Europa. Es el caso del  wolframio que los alemanes utilizaban en la construcción de algunas de sus armas, (¿sería este material el que viajaba a la película La vida es bella para construir el tanque prometido al pequeño protagonista?).

Todavía hoy quedan vestigios de las “minas de los alemanes”, la minas de Valborraz, cuyos restos se pueden visitar e imaginar la vida que allí se llevaba. Desde la ermita de San Gil el nuevo y bordeando un par de minas de pizarra, se llega hasta los restos de las construcciones, donde el caminante puede comprobar que el camino que  lleva hasta el lavadero eran los raíles de las vagonetas que transportaban el mineral crudo y refinado.

El Wolframio, cuyo significado etimológico es espumarajo de lobo, es un mineral que utilizado en ciertas aleaciones, las dota de una gran resistencia. Esta propiedad fue utilizada por los ejércitos de todo el mundo para desarrollar material bélico como blindajes más efectivos, cañones que resistiesen mayor explosión y que conseguían que los proyectiles llegaran más lejos.

Historia de la historia

Anteriormente a la explotación por parte de los alemanes, estas minas fueron regentadas por una compañía belga, hasta el año 1928. Posteriormente, pasó a manos de los alemanes, que las trabajaron en dos periodos 1937-1945, coincidiendo con la II Guerra Mundial y reactivada hasta 1954 por motivo de la guerra de Corea. En este primer periodo fue, cuando, como indica textualmente el cartel indicador al llegar a dichas minas, “El coto minero sirvió además de campo de concentración donde militares republicanos en libertad vigilada redimieron sus condenas mediante trabajo”. Antes de cerrar sus puertas en 1963, el yacimiento fue trabajado por los empresarios de la zona.

Historias, leyendas y hechos reales planean sobre estas minas, ubicadas sobre todo en la época de explotación alemana. La posibilidad de extraer este material era como pago de los sublevados a los alemanes por su ayuda durante la Guerra Civil Española, nunca reconocida. Los nazis estaban al tanto de las maravillas del wolframio en el terreno militar, como para construir la punta de sus proyectiles anti-tanque y en la coraza de los blindados, gracias a su extrema resistencia.

Entre 1937 hasta el 1945, alrededor de 20.000 personas trabajaron oficialmente en las minas, y probablemente muchas más lo hicieron de manera clandestina. Mientras el salario de un operario de la época rondaba las 19 pesetas, cualquier persona podía ganar 200 por vender un kilo de tungsteno.

Dentro de las minas

El ciclo de conferencias que el concello de O Barco organiza para dar a conocer la minería valdeorresa  tendrá como protagonista, en la tarde de mañana, este mineral. El Científico Titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), doctor en Filosofia y Teologia, miembro de Mérito del Instituto de Estudios Valdeorreses, Isidro García Tato abrirá las conferencias, a las 16.00 horas con la proyección del documental, Lobos Sucios, basado en su obra “El Destacamento Penal de las Minas de Wólfram de Valborraz”. “Tratan de la historia de un penado andaluz, el cual se fugó y los maquis lo asesinaron en 1949”, destaca el investigador.

Tal y como señala García Tato, entre los años 1942 y 1944 se erigió un destacamento penal donde los presos republicanos podían redimir penas, trabajando en las minas de wólfram además de cobrar un salario y huir de las atestadas cárceles españolas llenas de piojos, enfermedades y faltas de comida.

El investigador señala que estas minas hicieron desaparecer el hambre en la zona y son el origen de varias minas de pizarra actuales. “Muchas personas hicieron un capital trabajando en el wolframio que después invirtieron en las minas de pizarra. Es el caso de Leoncio Fernández Real, fundador de la actual Cupa. Fue un hombre del wólfram. También fue alcalde entre 1955 y 1966. El wólfram quito hambre en la zona de Carballeda, O Bolo, La Cabrera y muchas personas hicieron un capital”, destacó el investigador quien apunta que Carballeda llegó a tener 6.000 habitantes frente a las 1.600 actuales.

Esta conferencia se completará con una exposición de Aurelio Blanco Trincado, presidente del Instituto de Estudios Valdeorreses, IEV. Se inaugurará mañana a las 20.00 horas en la biblioteca y mostrará fotografías y planos de las minas entre los años 1939 y 1944. Además de objetos que se utilizaron en el lugar. “En la inauguración expondré como era la vida y como se desarrollaba un día de trabajo”, destacó Blanco Trincado quien añadió que mostrará 35 planos y 20 fotografías.

En definitiva, una mirada atrás sobre los hechos acontecidos en la comarca de Valdeorras y sus consecuencias en la historia que día a día se escribe.

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