Opinión. Sociedad de la sobreinformación

7 julio, 2018 ACTUALIDAD , AUDIO
Opinión. Sociedad de la sobreinformación

Vivimos en la sociedad de la sobreinformación. Recibimos tantos estímulos informativos que lo realmente difícil hoy en día es seleccionar, de entre todos ellos, los que realmente importan y desechar los otros que sólo consiguen entretenerte.  

¿Cuántas veces vamos a mirar el móvil con un objetivo concreto, véase por ejemplo, comprobar la hora que es, y tras desbloquearlo has visto un nuevo whatsapp, lo has leído y has bloqueado el teléfono de nuevo sin haber mirado qué hora es 

¿Cuántas veces, has buscado información en internet sobre un tema concreto y has terminado comprando algo interesante en alguna tienda online o mirando la cartelera del cine porque un banner publicitario se ha colocado delante de tus ojos? A esto se le llama sobreinformación.  

En estas ocasiones, la sobrecarga de información ha hecho que tu atención se desvíe hacia algo que, no era lo importante en ese momento, pero sí lo más entretenido. En esos momentos, ha resultado complicado volver a centrar la atención en lo que hacías y retomarlo de nuevo.  

Gregorio Luri es un filósofo y maestro que afirma que la sociedad de la información a la que pertenecemos, dificulta el conocimiento. Resulta paradógico pensar que nunca antes habíamos tenido tanto acceso a la información y a la vez, nunca antes habíamos estado tan desinformados. Para Luri, la razón de esto es la pobre capacidad de atención que tal bombardeo de información genera.  

Hoy, el más informado es aquel que tiene la mejor capacidad de seleccionar y escoger. Y el que posee un criterio propio, algo que también se debe trabajar, junto con la atención, desde la infancia.  

Dice Luri que las personas salen a la calle con un gran angular para poder moverse en el mundo, y también dice que la atención requiere la reducción de ese objetivo, para lo cual no venimos programados, la atención hay que educarla. Y para educarla, hay que predicar con el ejemplo. Porque los más pequeños aprenden por imitación de los adultos. Esto lo sabemos. Entonces ¿por qué pasamos horas, servidora la primera, explicándoles qué deben hacer o cómo deben hacerlo, y después, no ejercemos de modelos de concentración, de atención, si no de dispersión, estress, o cabreo continuo?  

Hemos creado una sociedad en la que resulta fácil perderse y no tenemos ni proporcionamos herramientas que les ayuden a concentrarse en una tarea, o a volver a ella lo más pronto posible cuando se han despistado, porque todos nos despistamos. Y lo que es más importante, hemos creado una sociedad de la inmediatez, lo que ha convertido a los chavales en impacientes, incapaces muchas veces de esperar algo más de lo que tarde un click en pasar a la siguiente pantalla.  

Bajemos el ritmo. Trabajemos la atención, ayudemosles a lidiar con la frustración que les genera no obtener resultados al momento. Su equilibrio emocional, depende de ello.  

Raquel Cruz.

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