Opinión. Peces de colores

10 septiembre, 2018 ACTUALIDAD , AUDIO , CRISTO 2018 , CULTURA , O BARCO
Opinión. Peces de colores
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Opinión. Peces de colores


Y la magia de los cachitos de cerámica, unió a cientos de personas en su afán por poner su granito de arena y formar parte de la obra. Desde los más peques, algunos incluso descubrían lo que era ensuciarse las manos de verdad, hasta los más mayores, que con sus clases magistrales de enyesado se ponían manos a la obra tras el «mira déixame que te axudo, isto non vai pegar ben, é mellor que o fagas así».

Todos juntos aprendimos los unos de los otros. Y lo que parecía colocar piezas al azar, se iba convirtiendo, de forma mágica, en cuatro peces de colores. Y lo que comenzaba buscando unos guantes para no mancharse, terminaba con las manos dentro del yeso mezclado con cemento blanco. Convertidos en artistas, los niños aleccionaban a los mayores que querían colaborar, y trataban con mimo cada pieza de una obra que será para siempre parte de cada uno.

Los mayores, a su vez, asesoraban, «sigue mejor la línea sino queda torcido», «cuidado ahí que hay un saliente, rebájalo un poquito», y así transcurría el tiempo. El frescor de la mañana del sábado daba paso a un caluroso sol que obligaba a sacar el sombrero. Hasta la lluvia respetaba un trabajo al que todavía restaba una jornada por terminar. Y allí estaban de nuevo al día siguiente, de nuevo las mismas ganas, la curiosidad de los paseantes asomados a la barandilla, de nuevo el Sil como protagonista y los barquenses dejando su impronta.

Colocando piezas de cerámica, se sintió feliz. Había venido a ayudar y le ayudaron a él. Olvidó que siempre se siente solo, olvidó el reloj. Como él, muchos de los que sonrieron, trocito de mosaico en mano, volverían a apuntarse a la experiencia. A ver si realmente va a ser que el Chere tenía razón y esto de los mosaicos resulta en cierto modo, terapéutico.

De momento, esta obra ya puede admirarse, háganlo con perspectiva y tomen distancia, merece la pena admirarla en su conjunto. Aunque los que han puesto su pieza, prefieran acercarse a ella y tocar una y otra vez aquel trocito que les identifica.

Raquel Cruz

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