Opinión. Invisibles

2 octubre, 2018 ACTUALIDAD , AUDIO
Opinión. Invisibles

Los premios Nobel ya están aquí, ésta es la semana en la que conoceremos los nombres de los galardonados como cada año desde 1901, cuando comenzaron a otorgarse. Ayer conocíamos los nombres de los que han sido premiados con el Nobel de Medicina, se trata del estadounidense James Allison y el japonés Tasuku Honjo, considerados los padres de la inmunoterapia contra el cáncer que aprovecha la capacidad del propio sistema inmune de cada uno para atacar las células cancerosas.

Para ambos llega este premio al final de su carrera, James Allison cuenta con 70 años cumplidos y el japonés, Tasuku cuenta con 76 años, así que premio a la dedicación de toda una vida dedicada a la investigación contra el cáncer. Pero les voy a dar más datos.

En el Nobel de Medicina, por ejemplo, desde que se otorgan estos premios, se han repartido 216 en esta rama, de los que solamente 12 se han otorgado a mujeres – un 5% del total -. En las otras disciplinas científicas, en Física hoy hemos conocido que se ha otorgado a tres personas, entre ellas a una mujer, la tercera que se hace con este galardón, Donna Strickland. En total, 585 premios han ido a parar a manos masculinas y tan sólo 19, con el de hoy, a manos femeninas – un 3% del total-.

Y es que, realmente la contribución de las mujeres a la Ciencia, a lo largo de la historia, se ha ignorado. Muchas de las que se dedicaron a la investigación y al saber, permanecieron invisibles o sus aportaciones fueron asumidas por sus colegas masculinos compañeros de investigación.

Los premios Nobel, por ser considerados el máximo reconocimiento científico internacional, son una buena forma de medir otro reconocimiento, el de las aportaciones de las mujeres a la Ciencia. El hecho de que las mujeres hayan sido premiadas en tan escasas ocasiones, evidencia también las dificultades de formación científica y de investigación contemporáneas. Si no puedes estudiar, no te formas, y si no te formas, no accedes a la investigación científica.

Podría darles nombres propios de la Ciencia, los que han sido premiados, como Rosalyn Yalow – que recibió el Nobel por la creación del radioinmunoanálisis, que supuso un avance en el diagnóstico y en el tratamiento de problemas hormonales relacionados con el crecimiento, la tiroides y la fertilidad -; Barbara McClintock – Nobel por sus investigaciones en genética y la transferencia de los cromosomas, lo cual fue importante para comprender los procesos hereditarios-; o Marie Curie, única mujer premiada con dos Nobel, el de Física en 1903, con su marido Pierre, y de nuevo, ya viuda, en 1911, con el nobel de Química.

Pero podría darles muchos más nombres que nunca recibieron un galardón, como Rosalind Francklin, cuyos compañeros de equipo robarían sus avances para hacerse con el premio. Las aportaciones de las mujeres a la Ciencia han de ser consideradas por la historiografía si la sociedad quiere una historia cierta de la Ciencia; la inclusión de sus logros científicos supone así una redefinición de la propia historia y de las propias ciencias, que opino, es necesaria.

Raquel Cruz

Imagen: Rosalind Franklin. Royal Society

También te puede interesar