“Nuestro miedo es propagar la enfermedad”

9 abril, 2020
“Nuestro miedo es propagar la enfermedad”
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María Victoria Núñez, enfermera de quirófano del HCV usa la esperanza como arma ante la enfermedad del COVID-19

«No somos héroes, no tenemos superpoderes, no somos ángeles, no tenemos alas. Somos personas que un día decidieron emplear la vida en cuidar la salud de los demás y que sabíamos dónde nos metíamos». Esta es parte de la publicación de María Victoria Núñez, Mariví, en sus redes sociales. Enfermera de quirófano del Hospital Comarcal de Valdeorras, se siente esperanzada «porque esta enfermedad ha tenido un comienzo pero también tendrá un final», explica.


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En tiempos de COVID-19 parece que nos hemos olvidado del resto de dolencias como insuficiencias cardiacas o intervenciones quirúrgicas en las que, Mariví, nos explica que tienen que seguir un protocolo como si la persona fuese también paciente de coronavirus. «Es complicado porque el coronavirus es nuevo y nadie estaba preparado. En nuestro trabajo estamos acostumbrados a usar guantes y mascarillas. Pero ahora usamos, encima de ese material, otras mascarillas y batas estériles», destaca la enfermera quien añade que además, si la intervención es de traumatología a todo el material se suman mandiles de plomo que resultan muy pesados. «Se hace más complicado pero lo hacemos con cariño, profesionalidad para darle la mejor asistencia a todos los enfermos», detalla.

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Mariví alaba también la labor del resto de compañeros, como el del personal de limpieza. «Me postro ante ellas. Son las que se encargan de que todo este higienizado y las que se exponen a contagiarse tanto a ellas como a sus familias», destaca añadiendo que esa es la mayor preocupación de todos los trabajadores, «ser un vector que propague la enfermedad».

Y es que la enfermera no puede relajar las medidas de prevención en su casa donde vive con su padre, una persona de riesgo por su edad. «En casa estoy como si fuera una persona contagiada», advierte. Esa frase se traduce en llevar siempre mascarilla y guantes, no estar en la misma sala que su padre y utilizar baños diferentes. «Fue su cumpleaños y no le pude felicitar cómo se merecía. Le hice una bica pero siempre con guantes», explica. «Tengo que protegerlo y para eso convivimos en la distancia».

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La pasión de Mariví por la enfermería se la ha sabido transmitir a su sobrina quien finalizó sus estudios y se incorporó a su trabajo en Madrid, en el «ojo del huracán» de la pandemia en España. «Todos los días es mi preocupación. Está en un servicio de Urgencias donde llegan los que no saben si están infectados o no», detalla. La joven enfermera ya paso una cuarentena en su casa después de estar, sin protección, con un positivo antes de conocer el resultado de la prueba.

Mariví también ha sufrido la pérdida de una tía por coronavirus a la que no pudo visitar en el Hospital por estar en diferentes plantas.  En este caso alaba la labor de los compañeros que trabajan en la planta donde están ingresados. «Las personas de planta, de Urgencias…no les falta ni un ápice de cariño para los enfermos. Me consta que lo están dando y que los enfermos lo están recibiendo», detalla. «Cuando falleció mi tía, cumplimos todas las normas. No pude entrar en su habitación y en el entierro solo pudieron estar sus dos hermanos y el sacerdote. Pero solo tenemos palabras de agradecimiento tanto para el personal del hospital, como para el sacerdote», ha explicado.



Además extiende su agradecimiento a las personas que, de manera altruista y voluntaria están trabajando realizando mascarillas, batas y elementos para que los sanitarios estén trabajando. “Se ha levantado una oleada de solidaridad impresionante y esto está sacando lo mejor del ser humano”, ha detallado.

«Nos morimos de miedo con este virus y con muchos otros con los que tenemos que lidiar, pero al elegir hacer enfermería sabes a qué te expones», resume Mariví. «Es el sentimiento que tengo y que me surgió. Nos llaman héroes y somos seres humanos, con nuestras virtudes y nuestros fallos», advierte. «Estoy orgullosa de todos mis compañeros y de la manera que tratan a las personas», puntualiza.


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Mariví además, es vicepresidenta de Cruz Roja y destaca que la organización no ha parado de ayudar a los más necesitados. «Cumpliendo las leyes y con medidas de seguridad, los voluntarios están activos y cubriendo las necesidades», destaca y advierte que aquellos voluntarios que son de riesgo se han apartado, «pero están deseando volver porque la labor continua», concluye.

Puedes escuchar la entrevista completa aquí:

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