Miranda se despide después de toda una vida vistiendo a Valdeorras

9 febrero, 2020
Miranda se despide después de toda una vida vistiendo a Valdeorras
Publicidad

La jubilación de Manolo Miranda pone fin a 60 años de actividad en un referente del vestir y de la moda

«Llega una edad y hay que cerrar», así resume Miranda el cierre de un referente de la moda en Valdeorras después de 60 años de actividad. No hay boda, bautizo o comunión en la que el protagonista o alguno de los invitados no pasaran por su tienda para lucir sus mejores galas.

Manolo Miranda, se emociona al hablar del adiós. Bajar la persiana definitivamente le produce tristeza, la misma que embarga a los numerosos clientes que estos días pasan por ahí. El trasiego continuo de gente durante estos días, es la recompensa a toda una vida dedicada a una ocupación que le ha llenado plenamente.  

Cuadro con la fotografía de la antigua tienda que cuelga en una de las paredes de su casa

Heredó de sus padres la vocación por el comercio. Su padre montó una carpintería en 1926 —en el lugar que hoy está la tienda y que llegaba hasta el malecón—, que tuvo que cerrar al estallar la Guerra Civil.  En 1960, su madre toma la decisión de abrir un negocio que es el germen de lo que hoy es Miranda Moda.  Manolo, entonces un niño, le ayudaba cuando regresaba del colegio. «Empecé a trabajar con ilusión y con ganas», recuerda.  Fue creciendo detrás del mostrador hasta que asumió la gestión.

Este es la imagen actual de la tienda que después de 60 años echará el cierre

Caminó con la evolución de los tiempos. Fue uno de los primeros en incorporar marcas, un sinónimo de la calidad. Y, sobre todo, ha pasado a formar parte de la historia de la villa.

Antes de dedicarse exclusivamente a la ropa fue mercería, droguería y juguetería, hasta que apostó únicamente por la confección. «Antiguamente no había fábricas. En aquélla época el género era escaso», relata. Eso sí, cuenta que un jersey de marca duraba 20 años, tanto que hasta los viajantes sabían cuando precisaba mercancía el establecimiento.

Llegaron a estar tres, de los cinco hermanos, trabajando juntos en el negocio familiar. Pepe montó, cuando vino de América, una juguetería durante un tiempo, en el fondo de la tienda y Joaquín y él que formaron una sociedad disuelta tras la jubilación de los dos hermanos.

Manolo y su mujer Pili al frente de Miranda Moda en los últimos tiempos

Es también todo un referente en trajes de novios.  Durante décadas se han vestido aquí, no sólo a los contrayentes de la comarca de Valdeorras sino a los de otras vecinas como, El Bierzo o la provincia de Lugo. Vestir al protagonista de boda significaba vestir también a padres y hermanos para una ceremonia tan especial. «Cuando empecé a viajar a las ferias de moda  iba viendo que los trajes de novio era un capítulo muy interesante. Costaban lo que hoy serían 3.000 euros, que entonces era mucho dinero», cuenta Manolo.

Tuvo su momento de alquiler de chaqués. Aún cuando en Galicia no era frecuente esta prenda, la apuesta «salió bien», detalla.

Estos días el establecimiento de Conde de Fenosa es un ir y venir de gente

Hace unos años las novias también podían vestirse en este establecimiento, recuerda Pili su mujer: «Les llevaba yo, en persona, el traje recién planchado a su casa, mientas ellas estaban en la peluquería. Se lo dejaba colgado de la barra de la cortina todo estiradito para que cuando llegase estuviese todo a punto».

Pili siempre a su lado en el negocio y en la vida

Manolo siempre tuvo muy claro que había que ofrecer calidad. Miranda Moda destaca por tener marcas de ropa que, incluso era él único envenderlas en muchos kilómetros a la redonda. Diseñadores gallegos como el ourensano Adolfo Domínguez, Montoto o Florentino tuvieron prendas en sus estanterías.

Los pantalones fueron otra apuesta segura. Recuerda que empezó vendiendo Levis a 400 pesetas.

Manolo conoce los gustos de sus clientes y eso es un plus en los tiempos que corren

Después de tantos años, tiene clientes a los que, prácticamente,  les elige la ropa. «Ya los conozco, sé su estilo. Ellos confían en mí», dice con orgullo. Y pone por delante que su política ha sido la transparencia:  «Engañar al cliente, nunca. Eso es sagrado».

Es testigo del cambio en el comportamiento de la gente a la hora de comprar y de la propia evolución de la moda y la tecnología como Internet, que ha tenido su impacto en el comercio local. «Hoy es muy difícil mantenerse», esgrime. «El comercio de barrio está en decadencia y es muy complicada la solución», expone.

La ropa no tiene secretos para este enamorado del buen vestir

Hasta hace 20 años adornaba con sus propias manos el escaparate. Lo hacía con dibujos y apuntes en mano, cargado de ilusión.  Pero llegó un momento que no tenía tiempo y apostó por un escaparatista, que ayudó a proyectar la imagen del negocio. «Estamos encantados con él», subraya.

Sus clientes más fieles le preguntan qué harán sin este emblemático establecimiento. Ahora se despide dejando atrás toda una vida al frente de Miranda Moda para iniciar otra etapa disfrutando de los suyos.

Manolo empaqueta con mimo una chaqueta que lucirá uno de sus clientes

Si quiere escuchar la conversación completa con Manolo Miranda pinche en el siguiente link:

Manolo comienza una etapa en la que toca descansar y disfrutar un poco más de la vida, si cabe

Fotografías de Alex Lorenzo

También te puede interesar