Manuela Areas con 94 años es la única hospitalera en el Camiño de Inverno en Ourense

11 febrero, 2017
Manuela Areas con 94 años es la única hospitalera en el Camiño de Inverno en Ourense
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Manuela Areas tiene 94 años y es hospitalera en la Casa da Solaina, el único albergue que hay en el Camiño de Inverno a su paso por Ourense. Somos Comarca ha estado con ella, y esto es lo que nos ha contado.

Somos Comarca: Usted es la única hospitalera en todo el tramo del Camiño de Inverno a su paso por Orense. ¿Cómo es ser hospitalera aquí?

Manuela Areas: Pues ser hospitalera es recoger a la gente con cariño, con abrazos y besos muchas veces. Porque cuando llegan los peregrinos todos me saludan, me abrazan y me preguntan siempre la edad que tengo, y casi siempre se quedan sorprendidos de que tenga 94 años. La gente que viene a mi casa es maravillosa.

SC: ¿Cuánta gente pasa por su casa, más o menos?

MA: Hay temporadas en las que todos los días hay alguno, y otras en las que hay días que no viene ninguno. Depende del tiempo, si hace bueno o hace malo. Esta temporada pasada que llovió no tuvimos ningún peregrino porque hacía muy mal tiempo.

SC: Vienes de muchos países imagino…

MA: Sí, de muchísimos países. Incluso de países donde siempre es de noche. Vino un joven el año pasado que salió a las doce de la noche, porque en su país era siempre de noche y quería salir de noche. Nos quedamos muy preocupados por si se perdía o le pasaba algo.

SC: ¿Cómo se comunica con ellos? Porque hablan diferentes idiomas…

MA: Pues muy bien. El francés lo hablo muy bien, porque estuve 22 años en París. El italiano también lo entiendo, y si no, por señas. Hay que hablarles muy despacio, porque ellos tampoco entienden nuestra lengua. Vienen de muchos países, vienen muchos italianos, muchos alemanes, que son majísimos, vienen de Inglaterra… Hoy tuvimos uno, que ya se marchó esta mañana, que vino de las Islas Canarias.

SC: ¿Por qué decidió hacerse hospitalera? Porque es su casa donde está el albergue, ¿no es así?

MA: Es mi casa sí. Es muy grande, antes éramos muchos en ella, pero fueron ya desapareciendo… Mis hermanes se murieron, mis padres también, y quedamos sólo yo, que soy la mayor de las hermanas, y otra que es la más pequeña. Entonces ahora estamos mi hija y yo en la casa, y nos perdemos en ella.

SC: ¿Y cómo es el hostal, además de grande?

Mi casa no es un mosaico, es de madera. Hicimos una reforma y seguimos con la madera. Además nosotros en mi casa no ponemos sábanas de papel, yo no las tengo en mi cama y no se las pongo en la cama de nadie. Se lavan todos los días y se planchan. Mi casa está limpia como un coral.

SC: ¿Le gustaría que hubiera más albergues y más peregrinos en el camino?

MA: Pues sí, porque bueno, muchos pasan de largo. Si son jóvenes se quedan en el Barco y ya siguen. Muchos vienen a sellar a casa y siguen su camino.

SC: ¿Dónde está exactamente situada vuestra casa?

MA: Está en Fontei, en A Rúa, en la Plaza del Santo número 8, encima de la iglesia.

SC: ¿En general usted también vive buenas historias con los peregrinos, no?

MA: Lo que os puedo decir de los peregrinos es que son buenísimos, es muy buena gente la que viene. A los franceses les tengo que dar la comida, porque me piden la cena, ellos cenan muy temprano y en las pensiones no hay todavía cocina abierta para cenar. Entonces les hago una sopita, unos huevos fritos con patatas, una ensaladita, en entremés y se van tan contentos. La confitura que les pongo en la mesa la hago yo de la fruta que recojo en mis árboles, que también tengo productos frescos.

SC: Trabaja mucho, porque la limpieza, la cocina, tener todos los productos preparados…

MA: Sí, hago las camas, la comida… Viene una persona a ayudarme pero no viene todos los días, y cuando no viene ella lo tengo que hacer yo.

SC: ¿Tiene fuerzas para todo esto?

MA: Sí. En mi casa tengo escaleras del patio al primero, y del primero al segundo. Tengo que subirlas y bajarlas y me viene muy bien, porque si no estaría inútil. Yo tengo que moverme, si estoy mucho tiempo sentada ya no puedo con las piernas.

SC: Manuela, muchísimas gracias por contarnos todo esto y esperamos que siga muchos años más recibiendo a todos los peregrinos

MA: Y yo muy contenta de hacerlo.

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