Las residencias de Valdeorras ya reciben nuevos ingresos

20 junio, 2020
Las residencias de Valdeorras ya reciben nuevos ingresos
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Los nuevos residentes deben tener una PCR negativa y están aislados durante quince días en una habitación de las residencias

Las residencias de ancianos han sido uno de los focos de la pandemia de coronavirus en la que todavía está sumergida la sociedad.  Por eso, su particular «nueva normalidad» tiene como principal objetivo evitar un nuevo rebrote de la enfermedad y, hasta que no exista un medicamento o una vacuna para este virus, deberán caminar con cautela.

Por esta razón y siguiendo los dictámenes de la Xunta de Galicia, las residencias de ancianos de Valdeorras han abierto ya sus puertas a nuevos residentes, aunque con unas medidas especiales. En todos los casos consultados, cada nuevo residente es sometido a una prueba de la COVID-19, un PCR. Una vez que el resultado sea negativo permanecerá en aislamiento durante 14 días.

Desde la Fundación San Rosendo, que gestiona las residencias de Carballeda, Santa María en A Veiga, O Bolo y  Nuestra Señora de Fátima en A Rúa señalan que desde el 1 de junio han recibido nuevos ingresos aunque reconocen que han reservado plazas sin ocupar por si se produce un rebrote poder hacer aislamiento de la persona infectada.

Además, los internos también reciben dos visitas semanales de sus familiares.  «Los talleres que hacíamos se están retomando pero con medidas de distancia social, así como la comida que en algunos centros se hace por turnos», aseguran desde la dirección de la fundación donde destacan que la ocupación de zonas comunes también se ha retomado con cautela para que no se produzcan grandes grupos de personas.

Destacan, además, desde la Fundación San Rosendo que los trabajadores de los centros han realizado un aprendizaje con los residentes para que comprendan las nuevas medidas de la residencia. «Como por ejemplo explicarles que en las fiestas no pueden bailar con otras personas», advierten.

Una tónica que se repite en la Residencia de Rubiá, donde solo se ha producido un nuevo ingreso y en la Residencia de Maiores Domus Vi de Larouco donde señalan que la pasada semana ya tuvieron dos ingresos. «El PCR tiene que ser negativo con un máximo de 72 horas previas al ingreso», destacan desde la dirección donde añaden que los usuarios no salen a la calle sino a los patios y jardines de la residencia.

«Siempre hemos sido un centro abierto a la comunidad por lo que nos alegra que los residentes ya puedan recibir visitas. Es muy importante para su bienestar emocional, también para el de los trabajadores», destacan.

En el caso de Manzaneda, el pasado viernes 19 de junio se retomaban los ingresos siguiendo el mismo protocolo. «Si están paseando por el jardín o, en el caso de que la salud se lo permita, ir al banco a hacer gestiones o al supermercado pero para aquellos que tienen su casa cerca no les está permitido ir», advierte el alcalde de Manzaneda Amable Fernández. Cabe recordar que en este caso, la Xunta aprobó el uso del edificio construido como Centro de Día para poder mantener distancia social. «El 2 de junio volvieron todos para la residencia y se cerró el Centro de Día. Ahora, con la vuelta a la normalidad, hablaremos con la Xunta de qué uso se le puede dar, pero Centro de Día no va a ser», concluyó Fernández.

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