Las gestorías de O Barco sufren el colapso provocado por el coronavirus

10 abril, 2020
Las gestorías de O Barco sufren el colapso provocado por el coronavirus
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«Tenía la esperanza de que el trimestre se aplazara», dice Ángeles Álvarez de la Gestoría Valdeorras Xestión

Son tres personas trabajando más una cuarta que está en casa. «Estas últimas semanas yo he estado sola en la oficina, no quería que teletrabajaran porque los documentos no se pueden desinfectar». Es la Gestoría Administrativa Valdeorras Xestión donde la carga de trabajo se ha triplicado y en algunos momentos cuadriplicado como consecuencia del tsunami económico que ha generado la crisis del coronavirus. «Las semanas de confinamiento han sido un caos», resume.


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Ángeles Álvarez nos relata cómo ha sido estar al frente de una asesoría desde que comenzó el Estado de Alarma y todas las empresas y autónomos vieron cambiar su situación, de un día para otro. «La primera semana hablé con muchísimos clientes, estaban muy nerviosos. Ahora han aceptado la situación», aunque reconoce que la administración pública no ha resuelto todavía los expedientes, lo cual genera aún más incertidumbre.

«Se han juntado los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), el pago del IVA, la declaración de la Renta, los peticiones de prestaciones, de ayudas y de créditos; la carga de trabajo se ha multiplicado por cuatro y los trámites no están siendo ágiles», explica Álvarez.


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La presentación de ERTES ha sido masiva, tal y como señala la asesora. Los datos la avalan, en el día de ayer en la provincia la cifra estaba por encima de las 3.879 empresas que habían solicitado este expediente, «en un provincia que no es de las más industriales», destaca. «Hemos tratado de ser muy rápidos para que los trabajadores pudieran cobrar, pero en lo que llevamos a la cuarentena, nadie ha cobrado lo que depende del INEM, porque la administración no da hecho», detalla.

Respecto a los autónomos la situación no es más halagüeña. La prestación extraordinaria por cese derivado del COVID-19 ha sido solicitada por el 50% de sus clientes. «No creo que lo cobre todo el mundo, pero de momento tampoco ha cobrado nadie», detalla. «Las mutuas tampoco dan abasto respecto a la documentación que hemos presentado», refrenda.

Otro inconveniente añadido es el cierre del primer trimestre del año y con él, de la declaración del IVA y de otros impuestos de los autónomos y pequeñas empresas. «Yo tenía la esperanza de que el trimestre se aplazará porque los autónomos no pueden traerme los papeles o no los tienen todos», reconoce Álvarez quien destaca que, al no poder acceder nadie a su oficina, es ella la que se desplaza al domicilio de sus clientes para recoger los documentos en el portal, «siempre con mascarilla y guantes. Por suerte de A Veiga y Viana todavía nos funciona la mensajería», explica.



La información dada por el gobierno tampoco ha ayudado a agilizar los trámites. La asesora reconoce que AEVA, el Colegio de Gestores, la Xunta, el BOE…les han hecho llegar toda la información. «Pero es demasiado extensa y a veces repetitiva. Debería ser más abreviada y concreta», apunta. Además señala que la administración y las mutuas están colapsadas por lo que, en ocasiones se ha encontrado con que no sabe si alguien recibe sus mails o si el trabajador conoce cómo gestionar esa información. «Una de las cosas que más nos sorprendió al principio es que las mutuas no se esperaban la marabunta que les llegaba de autónomos. Yo llegue a tener tres tipos de formularios diferentes para el mismo trámite», destaca.

En este sentido señala que en las últimas semanas todos los trámites se han ido agilizando y abreviando para que la ciudadanía pueda pedir las ayudas y regularizar su estado.


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Tratar de no contagiarse es otro de los baches a la que se enfrentan las gestorías. «Siempre estamos con guantes y mascarilla. Pero los papeles vienen en bolsas, en carpetas…no se pueden desinfectar y además no proceden de los clientes, sino en muchos casos de sus proveedores», destaca.

Asegura que los empresarios se sienten muy intranquilos e inseguros, aunque se han ido tranquilizando. «Lo que la gente quiere es trabajar. En O Barco, por ejemplo, las tiendas tienen las colecciones de primavera comprada y se están pagando. Si la gente ve la puerta abierta de su negocio, la situación se estabilizaría». Destaca que el autónomo siempre ha estado acostumbrado a las crisis y a momentos bajos pero que necesitan dar salida a su producto aunque sea poco a poco. «Necesitan y quieren trabajar», concluye.


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