La ruta de los Tejos de Rioscuro destino del club Peña Trevinca

La ruta de los Tejos de Rioscuro destino del club Peña Trevinca
La ruta de los Tejos de Rioscuro destino del club Peña Trevinca
La ruta de los Tejos de Rioscuro destino del club Peña Trevinca
La ruta de los Tejos de Rioscuro destino del club Peña Trevinca
La ruta de los Tejos de Rioscuro destino del club Peña Trevinca
La ruta de los Tejos de Rioscuro destino del club Peña Trevinca
La ruta de los Tejos de Rioscuro destino del club Peña Trevinca
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La ruta de los Tejos de Rioscuro destino del club Peña Trevinca
La ruta de los Tejos de Rioscuro destino del club Peña Trevinca
La ruta de los Tejos de Rioscuro destino del club Peña Trevinca

El valle de Laciana, en la provincia de León, y sus tejos milenarios ha sido el lugar elegido por los miembros del club para la salida del fin de semana

Una decena de socios del club Peña Trevinca realizaron el pasado fin de semana una ruta por el valle de Laciana. Los Tejos de Rioscuro fue el destino de estos incansables caminantes que todos los fines de semana se reúnen para recorrer lugares muy interesantes.

En este ocasión la expedición fue dirigida por Ceferina a la que acompañaban: Celso, Moisés, Ricardo, Belén, Rubén, Pepe y Asunción. Según ella misma ha relatado a este medio, «bonita ruta y día inolvidable».


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La ruta de 11 km, según el relato de Ceferina cuenta con desniveles en subidas y bajadas de 650 metros y la dificultad media-baja pero «muy instructiva para los amantes de la naturaleza». Les acompañó en esta nueva aventura un nativo de la zona, Luis Fernández, a los que los «trevincos» les están sumamente agradecidos por el trato recibido.



Empezaron la ruta en Río Oscuro subiendo por una pista de considerable pendiente. A los 2 Km se toparon con la cabaña de Luis donde cogieron lo imprescindible para la ruta, « lo demás se quedó ahí con la intención de volver para la comida», nos cuentan. Seguidamente se metieron por un «sendero muy sombrío y altos niveles de humedad», dirigiéndose al arroyo Brañarronda para ver sus bonitas cascadas. «En la subida hemos visto grandiosos tejos, uno de ellos el más voluminoso de la Península Ibérica hicieron falta 5 personas para poderlo cercar, no tenían otra forma de medirlo», cuenta una emocionada Ceferina al recordar el camino. «No menos imponentes eran los acebos que estaban presentes en casi toda la ruta», prosigue. Serbales, avellanales, hasta 30 especies diferentes se pueden encontrar en este bosque el el que hasta han comido probado plantas de «diferentes sabores».

Momento para contemplar la arboleda

Llegaron a las brañas y sus correspondientes cabañas, alcanzaron los 650 metros pasando por un gran bosque de abedules cuyo suelo estaba cubierto de «descansia» — hierba que te invita a descansar— y una gran extensión de genciana en su día tan valorada como planta medicinal, «algunos la probaron pero no repetirán».

Luis explicando las propiedades de la genciana que luego probarían

«Empieza la bajada , aquí se encuentran los grandiosos robles se ven infinidad de acebos». Llegaron a la cabaña, Luis le preparó ensalada con productos de su huerto, llevó empanada, queso de cabra de la zona, membrillo casero, vino, licores y otros muchos manjares. Cada socio aportó su grano de arena, comieron chorizos de corzo, cecina, etc. «Se puede decir que también fue una ruta gastronómica. Bonita ruta, día inolvidable, y no sabiendo como agradecer el trato recibido por Luis», concluye Ceferina.


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Fotos cedidas por el Club Peña Trevinca

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