La melodía de la oscuridad, la novela del detective ciego

2 marzo, 2019 ACTUALIDAD , CULTURA
La melodía de la oscuridad, la novela del detective ciego

Daniel Fopiani: « El secreto consiste en tener la actitud de seguir aprendiendo y trabajando cada día para mejorar la narrativa»

La recomendación de esta semana de Isabel Gavela es La melodía de la oscuridad de Daniel Fopiani. «Una novela negra, muy dura en la que los protagonistas necesitan mucho amor y mucha ayuda», según Gavela. Una novela muy masculina del gusto de Ángeles —una de las personas que te atiende en Praxis—, a quien dedicó el programa: «Va dedicado a mi colega Ángeles, que siempre recomiendo lo que a mi me gusta y me llama la atención y siempre me dice que no a todo el mundo le gusta lo que a mi me gusta y tiene razón. Siempre habla de novelas masculinas, y esta lo es y mucho».

Antes de pasar al análisis de Gavela, os damos como siempre la lista de los más vendidos.

Lista de los más vendidos:

1- Reina roja. Juan Gómez Jurado.

2- Yo Julia. Santiago Posteguillo. Tu no matarás. Julia Navarro.

3.- La muerte del comendador. Murakami.

4.- El psicoanalista. Kazenbac.

5.- Carvalho, problemas de identidad. Carlos Zanon.

Daniel Fopiani, La melodía de la oscuridad

Soldado y escritor,  es autor de dos thrillers: La carcoma, novela con la que se alzó con el Premio Valencia Nova de narrativa en 2017; y La melodía de la oscuridad, la novela que nos ocupa hoy.

Adriano es un hombre acabado, nada queda de aquel aguerrido sargento que sufrió un atentado en Intxaurrondo que le dejó ciego. La explosión le reventó las cuencas oculares y la vida entera; ahora es un monstruo desfigurado, invidente, que vive en Cádiz dependiente de su mujer, Patricia que ha seguido con él a pesar de su carácter y de todos los pesares.

Cuando el teniente Román pide la ayuda de Adriano para encontrar a un asesino lo hace porque ha cometido el crimen en un lugar que él conoce bien, el museo en el que comenzó a trabajar como guardia de seguridad, y  sabe que, a pesar de su ceguera, no podrá negarse.

“Usted ve, pero no observa. La distinción es clara”. Ya lo dijo el mismísimo Sherlock Holmes, ver es una cosa, observar otra bien diferente. La pregunta aquí sería: ¿se puede observar algo estando ciego? Según la RAE, observar es examinar algo detenidamente, es decir, indagar de forma profunda y con detalle. ¿Podría hacerse usando el resto de sentidos? Oído, olfato, tacto, ¿gusto? ¿Siguiendo al corazón?

La segunda víctima aparece en uno de los parques más concurridos. Adriano intuye que el psicópata está emulando los doce trabajos de Hércules, un asesino en serie.  Comienza así una investigación que revelará profundos secretos del miedo, la miseria y el amor humanos.

 Lo mejor del personaje es que Daniel Fopiani no lo presenta como un investigador al uso, adaptado a su ceguera y lleno de vitalidad, sino como lo que es, un hombre atormentado, junto al que no es fácil vivir, por mucho que cuente con la ayuda de su mujer y de Acho, su perro guía.

El siguiente personaje importante es el teniente Roldán, antiguo superior de Adriano, es el  encargado de la investigación y que no dudará a la hora de pedirle ayuda aunque ha sido incapaz de acercarse a él desde que sufriera el atentado. Y en ese universo entra de manera devastadora Alceo, un hombre torturado por el presente tanto como por el pasado, que ha decidido sembrar el pánico por las calles de Cádiz. Atentos Al final.

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