La despoblación y dispersión, problemas a los que se enfrenta la reestructuración diocesana, también en Valdeorras

14 marzo, 2018
La despoblación y dispersión, problemas a los que se enfrenta la reestructuración diocesana, también en Valdeorras
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Lograr atender a las comunidades más pequeñas y hacer frente a la despoblación del territorio eminentemente rural es uno de los objetivos del nuevo plan pastoral para la diócesis 2017-2021. El obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez destacó, en la presentación de este plan, la necesaria reestructuración. “En el territorio diocesano tenemos cerca de mil parroquias, de las que algunas están ya inhabitadas, queremos pensar en qué va a ser de nuestros pueblos de aquí a diez años para que nadie se sienta solo o aislado. La despoblación es una realidad que nos viene dada y queremos hacer frente a este proceso”.

Un proceso que no es ajeno a las comarcas gallegas de la diócesis como son Valdeorras y Tierras de Trives. Actualmente ambas se dividen en dos arciprestazgos, el de O Barco más urbano y el de A Rúa que incluye las zonas de A Veiga, O Bolo y Trives. Por lo tanto más rural y más disperso. “Dentro de la misma zona se dan diferentes problemáticas”, ha indicado Carlos Fernández, vicario de Astorga.

El plan pastoral es un trabajo para cuatro años en los cuales se analizará la situación real de las parroquias para finalizar con una reestructuración de la organización. El primer paso, que se desarrolla este año, es la ficha de trabajo. Una labor que realizarán las propias parroquias y en las que se incluirán sus debilidades pero también sus fortalezas. Así, en la última reunión del Consejo Pastoral Diocesano se discutió esta ficha.

“Se supone que el trabajo finalizará en la creación de unidades pastorales. Pero es un trabajo a cuatro años. Teniendo en cuenta como la iglesia se está orientado parece que va a ser así. Pero no podemos adelantar la solución dentro de cuatro años”, ha destacado Fernández. Antes de este final se realizará un estudio. A través de la ficha, las parroquias toman conciencia de la realidad y ofrecen su propia visión. “No se quiere suprimir parroquias pero muchas mantienen vida cristiana porque muchos servicios están agrupados. Un ejemplo son los cursillos pre bautismales que se hacen a nivel arciprestal”, ha destacado el vicario.

En el próximo año se establecerán los criterios para formar estas unidades y el siguiente año se tratará de poner en marcha.

El vicario señala la amplitud de la diócesis y las singularidades de cada zona que hacen más difícil la reestructuración. El caso es estos dos arciprestazgos donde, actualmente, se cuentan con 24 sacerdotes que cubren toda la comarca.

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