Inés Siso no cumplirá su sueño de celebrar por todo lo alto los 100 años

1 mayo, 2020
Inés Siso no cumplirá su sueño de celebrar por todo lo alto los 100 años
Inés Siso no cumplirá su sueño de celebrar por todo lo alto los 100 años
Inés Siso no cumplirá su sueño de celebrar por todo lo alto los 100 años
Inés Siso no cumplirá su sueño de celebrar por todo lo alto los 100 años
Inés Siso no cumplirá su sueño de celebrar por todo lo alto los 100 años
Inés Siso no cumplirá su sueño de celebrar por todo lo alto los 100 años
Inés Siso no cumplirá su sueño de celebrar por todo lo alto los 100 años
Inés Siso no cumplirá su sueño de celebrar por todo lo alto los 100 años
Inés Siso no cumplirá su sueño de celebrar por todo lo alto los 100 años
Inés Siso no cumplirá su sueño de celebrar por todo lo alto los 100 años
Inés Siso no cumplirá su sueño de celebrar por todo lo alto los 100 años
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Una mujer feliz que ha sabido ver la cara amable de la vida aunque no siempre esta se la haya mostrado

En cien años da tiempo a mucho. A vivir una guerra, a pasar hambre, a casarse, a criar a hijos, nietos, biznietos… e incluso a estar confinada por una pandemia. Así pasará Inés Siso, una vecina de Petín, su centenario. Este 1 mayo tenía planeada una gran fiesta con toda su gente, pero el coronavirus se la ha estropeado. Lo que no ha logrado es borrar su sonrisa, contagiar sus ganas de vivir y emplazarnos a la celebración el próximo año.

Vídeo de la felicitación de su familia:

Inés no podrá pasar su cumpleaños con los suyos, aunque ya tuvo un pequeño homenaje durante la Festa da Freba de Petín, en el mes de diciembre. «Me dieron una placa y un ramo de flores», nos cuenta. Y es que cuando comienza a hablar y a recordar, no hay quien la pare.

Inés Siso a punto de cumplir 100 años homenajeada en la Festa da Freba
Inés Siso a punto de cumplir 100 años homenajeada en la Festa da Freba de 2019

Nació en el 1920, en Petín, en la misma casa desde la que nos comparte sus historia. Allí creció, a pesar de que su madre —es hija de una mujer soltera— se fue a Buenos Aires cuando tan solo tenía 4 años y regresó con casi 70. Ella se quedó al cuidado de sus padrinos, que la querían como a una hija. Y aunque Inés no vivió la Gripe Española, no se olvida de lo que le contaban sobre ella. «Aquí morreron 19 o 20 personas. Morrían de noite e enterrábanos pola mañá. Pero como esta de ahora non houbo outra», dice refiriéndose al coronavirus.

Vídeo en el que Inés nos cuenta sus primeros años de vida:

Lo que sí recuerda con total nitidez es la Guerra Civil que se desató en 1936. Ella tenía 16 años y asegura que lo peor, fue la posguerra. «Non había nada, ibas o estraperlo e xa cho quitaban. Cuando empezou o racionamiento pra buscar un cacho de pan camiñábamos hasta Somoza». Y aun así, muchas veces volvía sin pan, pero con una sonrisa nos explica que en su hogar, siempre había guardado un trozo para ella. Pero el hambre es sin duda lo que ha marcado su historia. En toda la conversación, relaciona la actualidad con la comida y es que, como nos cuenta, ahora hay por todas partes.

En su adolescencia también tuvo mucha suerte y recuerda con especial cariño a un vecino, Sebastián, al que visitaban cada noche. «Non había televisión, nin radio, pero el tiña un libro muy grande. Sempre decía que esta nena —ella— naceu con un ángel da guarda e que ía a durar moitos anos. E era verdad», nos cuenta entre risas.

Vida en familia

Inés se casó en el año 1944 y tuvo 3 hijos Fermín el mayor, José Luis que ya falleció y el pequeño que nació muerto. «Cuando estaba embarazada do terceiro, ibamos lavar á Ponte, unha xitana díxome que si lle daba o mandil que me botaba a buena ventura. Dinllo e foi ela quen me dixo vas ter tres fillos dous vivos e un morto. E foi verdade», recuerda.

Vídeo en el que Inés sigue relatando trozos de su vida:

Para sacarlos adelante, nos cuenta, se dedicó toda la vida en el campo. «Os meus fillos naceron nos anos máis pobres. Matábamos o cocho e, por exemplo, cando saían os pimentos, asábanse e comíanse cun cacho de touciño». Su marido, trabajó en los Saltos del Sil y «cando viña o sábado non lle daba tempo a todo. Por eso eu ía a sulfatar e os nenos axudábanme levando o caldeiro de auga. Tamén trabajallei nas castañas e ganabamos 10 pesetas ó día».

Después, con el paso de los años, llegaron sus nietos: Inés, Javier, Elisa, Fermín, Almudena y José Antonio. Los dos últimos se criaron con ella, «aunque todos me mexaron na cama», recuerda entre risas. Pero además, también ha tenido la suerte de ver crecer a sus cuatro biznietos. «Son unha privilexiada, teño a moita xente que me quere».

Y tanto que sí. Todos estaban deseando celebrar el cumpleaños a su lado, e incluso barajaron la posibilidad de ir a felicitarla bajo su balcón, pero la Guardia Civil no lo ha permitido. «Celebrareino o ano que ven, si vivimos».

El “secreto” para vivir 100 años

Inés es una coqueta. Han pasado los años, pero no sus ganas de arreglarse y patente quedó cuando la visitamos. No le faltaba detalle. «Iba á viña e levaba o collar». Quizá ese es uno de sus secretos, pero ella cree que la clave está en la alimentación. «Sempre comín de todo. Pero tamén bebín sempre viño, e chupito de licor café nas reunións. Incluso, si facía falta, tomaba un vermú. Pero nunca me emborrachei».

Vídeo del final de la conversación mantenida con Inés:

Cuenta con un brillo especial en los ojos lo mucho que ha viajado. Palma de Mallorca, Toledo, Alicante, Gandía… «Montei en avión e dúas veces no metro. Ademais, Galicia conozcoa enteira». Casi todos los viajes fueron una vez que falleció su marido, hace ahora 20 años. Desde entonces, vivió con su hijo José Luis —ya fallecido— y su nuera Loli.

Tiempo con las amigas

A Inés le gusta jugar la partida de brisca con sus amigas en el Centro Social pero con esto del coronavirus ya no se puede. Largas partidas que comienzan a primera hora de la tarde y se acaban cuando el centro echa el cierre. Algunas ya se han ido y otras están llenas de achaques pero se juntan una vez a la semana en el local social y entre risas, riñas y charlas pasan la tarde.

Rellano desde el que saluda a todos los que pasan con una sonrisa y buenas palabras

También le gusta ir a misa y sobre todo contemplar desde el rellano de las escaleras de su casa a los que pasan por la calle principal, que es donde está situada su casa. Para todos tiene una sonrisa y buenas palabras.

Cómo ha cambiado Petín…

Ella es petinesa de pura raza. Siempre ha vivido allí, en la casa donde nació y donde nos cuenta que espera morir. Pero todo a cambiado, y es que antes no había ni carreteras. Con detalle nos cuenta también como han cambiado los alrededores de su casa. Además, Inés regentó un bar. «Empezou sendo pequeno e logo ampliámolo. Despois, como Loli quedouse embarazada e non podía estar de pe, cerrámolo».

Quizá por toda esta trayectoria, es una vecina muy querida en Petín. Quizá también por su alegría y sus ganas de vivir o por la gracia con la que cuenta todo, incluso lo menos agradable. Por todo eso, todos sus vecinos en nombre de la alcaldesa, Raquel María Bautista, quiere enviarle una bonita felicitación a la que el equipo de Somos Comarca, se une. Muchas felicidades, Inés. Ojalá puedas celebrarlos pronto con todos los que te quieren.

Vídeo en el que la alcaldesa felicita en nombre de todos los vecions y amigoa a Inés:

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