Honorato López Isla: «Estoy encantado de ser el homenajeado»

17 enero, 2020 ACTUALIDAD , AUDIO
Honorato López Isla: «Estoy encantado de ser el homenajeado»

Honorato López Isla es uno de los fundadores de la bodega impulsora del Godello, Godeval. En este 2020 será la “Mención de Honor” de la Festa do Botelo

Sus raíces están en Santa Cruz (O Bolo), aunque sus recuerdos —casi todos— son de O Barco. Honorato López Isla (1947) es un empresario de gran reconocimiento a nivel nacional e internacional. Durante 37 años formó parte de Unión Fenosa, donde llegó a ocupar el cargo de Vicepresidente. Además, ha sido el presidente e impulsor de la compañía telefónica R y, en 2010, creó su propia empresa energética, Smartener. Años después, en 2018, adquirió Cedie con el objetivo de evitar su posible salida de O Barco.


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Pero es Godeval el motivo de la Mención de Honra que recibirá este sábado, 18 de enero, en la Festa do Botelo. La organización ha elegido a Honorato López Isla por ser fundador de la bodega que impulsó la variedad del Godello en Valdeorras y fuera de sus fronteras.

-Es usted la “Mención de Honor” de esta vigésima edición.

-Estoy encantado de ser el homenajeado. Es un reconocimiento de mi pueblo, aunque yo soy de Santa Cruz de O Bolo, pero toda la vida que yo he vivido y puedo recordar, la he vivido en O Barco. Entonces me resulta algo cercano, familiar y en un entorno muy conocido de amigos.

-Es sus empresas se encuentra Godeval, motivo de esta “Mención de honra” e la bodega impulsora del Godello…

Es una larga historia. Hace ya 34 años. Como todo el mundo sabe, en aquel entonces había movimiento para tratar de impulsar los vinos de calidad. Se trató de buscar un vino de calidad que pudiera competir en mercados nacionales e internacionales. Eso lo estaba impulsando la Agencia de Extensión Agraria, de la cual estaba al frente Horacio Fernández Presa —otro de los fundadores de la bodega—.



Horacio era un gran profesional y muy amigo nuestro. Eramos vecinos y cada vez que yo venía a visitar a mis padres a O Barco, me contaba la historia de los primeros comienzos, de la creación de Revival —Restauración de los Viñedos de Valdeorras—.

Él viajó a muchos lugares (Portugal, Francia y Alemania) para conocer cuáles eran los nuevos procesos y las técnicas. No solo veía cómo hacían el vino, sino como se cuidaban y se cultivaban las viñas. Aunque eso sí, yo adelanto ya que de vino no sé nada. Todo lo que conozco es porque José Luis Bartolomé y Horacio me contaban.

Finalmente hicieron una bodeguita, como un laboratorio pequeño. Hicieron la primera vinificación y fue un verdadero éxito, pero ahí quedó. Al año siguiente, cuando le pregunté cómo iba me dijo que estaba parado, y yo le dije que si quería hacíamos una bodega. Él me miró con cara rara. Pero al final la hicimos. A ella se sumaron otros socios, entre ellos Javier Folla o Cedie, y fue como empezó la aventura.

Fue entonces cuando se definió que la uva que mejor iba para hacer un vino de calidad era el godello, y para el tinto, la mencía. Fue como comenzamos y afortunadamente, hubo otras personas que también creyeron en eso. Después de mucho años, aquí está el godello.

-Fue el impulsor y ahora el Godello de Godeval es sin duda un referente en la comarca, en Galicia, en España y fuera de las fronteras.

Sí. Hemos tenido reconocimientos no pedidos. Una bodega tan pequeña no tiene capacidad de poner este vino en el nivel que lo requeriría. Hoy el Godello en general es un vino muy reconocido afortunadamente.

-El Godello que es un buen acompañante del botelo, mañana protagonista. ¿A Honorato Lopez Isla le gusta el botelo?

A mi claro que me gusta el botelo. Cuando ocurre un hecho como estos, vienen muchos recuerdos a la mente. Mi abuela era de As Ermitas y todos los años para mí había dos fiestas a las que me gustaba ir: la vendimia y la matanza. Yo entonces era muy pequeño y lo único que podía hacer era tirarle del rabo al cerdo y luego, evidentemente, comer.

Pero mis padres, después, también hicieron matanza y ahí ya podía colaborar más. Trituraba los botelos y ataba los chorizos con las manos heladas. Y me gustaba. Aunque es cierto que el botelo que hacía mi madre no era el mejor, porque el producto bueno lo metía en la androlla. Pero me gusta.

Si desea escuchar la entrevista completa, pinche en el siguiente enlace:

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