Desde el cielo de Rubiá

31 marzo, 2018
Desde el cielo de Rubiá
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Llega la primavera, aunque no lo parezca, y con ella el momento de realizar rutas de senderismo y conocer las beldades de la naturaleza valdeorresa.

En la provincia de Ourense pocas de ellas están homologas por la Federación Galega de Montañismo y mucho menos señalizadas. Pero Rubiá, en plena Serra da Enciña da Lastra cuenta con una magnífica ruta homologa, señalizada y cubierta de papeleras. (Quien escribe esto desconoce si se recogen de manera regular).

Desde Os Castros a Niviera se recorren un total de 7,16 kilómetros en ruta circular, que permite disfrutar del parque natural de la Serra da Enciña da Lastra.

Esta ruta parte desde las cercanías del colegio público de Rubiá. Dejando el centro a la derecha se continua recto y en seguida sale una pista donde hay un panel explicativo da ruta que está perfectamente marcada. Además, los puntos de interés también están marcados.

El camino asciende hacia el monte de los Chancelos con el objetivo de coronar el Alto de Cales y descender nuevamente hacia Rubiá. A través de un antiguo camino de carros, se va cogiendo altura y disfrutando de unas espectaculares vistas de los paisajes del valle de Valdeorras. Este recorrido se caracteriza por la existencia de barrancos, conocidos como cavorcos, que responden a nombres como Paradela, Valdaoliva, Nacedeiro, o de los Castros.

En el recorrido se pasa, varias veces, por el río Cigüeño que después desemboca en el centro de O Barco. Los pasos, en su día disfrutaron de pasos de madera. Ahora solo queda uno y, quien escriba, recomienda pasarlo prácticamente sentado puesto que el musgo y la humedad lo convierte en extremadamente resbaladizo.

Tras alcanzar el punto más alto de la ruta, donde contemplar estupendas vistas de O Barco y Rubiá, se inicia un descenso a través de un bosque de ribera, fruto de los numerosos riachuelos que bajan desde las montañas hacia Rubiá, los cuales cruzaremos a través de varios pasos de madera hasta alcanzar el final de la ruta. Antes de llegar al final, el camino está marcado por rodadas de antiguos castros que hacen preguntarse cómo pasaban por allí y salían intactos.

Desde este lugar, siguiendo en dirección a la cantera durante unos 650 metros, se puede retornar al punto de salida.

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